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No hay personas tóxicas, hay mitos divinos

No hay personas tóxicas.
Todos podemos ser la persona tóxica si damos con alguien que nos compra el rol de víctima o salvador.

La mayoría de las personas es bastante buena diseñando sus objetivos. El problema viene en los pasos al ponerlos en marcha. Y en las relaciones que sabotean o se interponen.

Las relaciones y creencias que te sabotean no están fuera, están dentro de ti. Mucha gente se pierde en que ésta o aquella es una persona tóxica, pero nadie es tóxico en sí mismo, sino la relación que establecemos con él/ella.

No hay personas tóxicas, hay mitos divinos.

Así que todos los magufos que hablan de personas tóxicas olvidan que todos en algún momento, podemos ser los tóxicos si se dan las condiciones adecuadas. Todos podemos ser la persona tóxica si damos con alguien que nos compra el rol de víctima o salvador.

No hay personas tóxicas hay relaciones tóxicas.
No hay personas tóxicas, hay mitos divinos que alimentan esas interacciones tóxicas.

¿Cómo surgen estas relaciones tóxicas que sabotean nuestros propósitos?

Cuando se trata de tus propósitos es seguro que en algún momento vas a topar con otras personas, necesitamos a los otros para diferentes propósitos, y necesitamos saber cómo pedir o poner límites. El famoso «decir no» o el «pedir apoyo» son habilidades fundamentales para cualquier adulto que quiera hacerse cargo de su propia vida.

No hay personas tóxicas, hay relaciones tóxicas.


A veces hay unos mitos, mitos divinos me gusta llamarlos a mí, porque se encuentran a veces tan metidos en nuestra vida que ni los vemos. Son como dioses a los que rezamos sin saberlo.

Hoy te propongo un experimento para identificar alguno de estos mitos divinos. Los he extraído de mi experiencia en formación y la clínica de Cemyc. También te confieso que nacen de mi propia experiencia personal, mis propias relaciones tóxicas. Al leerlos observa si alguno o varios te resultan familiares:

1. No puedo soportar que alguien se enfade conmigo.
2. Si me dicen que no, me muero.
3. No me merezco lo que deseo o necesito.
4. Si pido algo, esto demostrará que soy una persona muy débil.
5. Tengo que saber si una persona va a decir «sí» antes de pedirle algo.

6. Obviamente, el problema está en mi cabeza. Si pensase de otra manera no tendría que molestar a todo el mundo.

7. Decir que «no» a una petición es siempre algo muy egoísta.

8. Debería estar siempre dispuesto a sacrificarme por los demás.

Puede que al leerlos te hayas sentido identificado con uno o varios, a muchas personas les ocurre. O quizá hayas visto a algún colega o familiar que vive bajo alguno de estos mitos.

¿Dónde nacen estos mitos? ¿Cómo se manejan? ¿Cuál es su utilidad? Este viernes en el Teatro en Propósito Tour, te contaré cómo identificarlos y manejarlos.

No hay personas tóxicas hay relaciones tóxicas,
que se alimentan de estos mitos divinos.

Un tema clave que trataré en el Teatro en el Propósito Tour, basado en el último libro que he publicado «Propósito, escribiendo tu futuro con atención plena».